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Y es que probablemente el estar en pareja sea de los retos más desafiantes que la Vida nos propone

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La pareja, ¿cielo o infierno?

¡Y es que probablemente el estar en pareja sea de los retos más desafiantes que la Vida nos propone! Y en función de cómo lo encaremos, estaremos viviendo el cielo en la Tierra o la peor de nuestras pesadillas. ¿te suena verdad?

Ya hemos hecho nuestro trabajito personal, hemos asistido a miles de talleres de crecimiento personal, hemos leído todos los libros que prometían tener la respuesta al porqué de nuestra insatisfacción…y sin embargo, nos sigue sacando de nuestras casillas cómo nuestra ex, o actual pareja sabe exactamente qué hacer o decir, para dejar de ser un balsa de aceite.  Sacando punta a los colmillos y afilando uñas para el próximo asalto.  En esos momentos, vivir el Aquí y el Ahora no es lo que anuncian todos los coaches de mindfulness (que tan de moda está), vivir el ahora en un remanso de paz… ¿Y cómo se hace eso? El presente se vuelve incómodo.

Al menos ser conscientes de esto ya es un avance. Muchos se quedarían en un “no pasa nada”. Sobre todo si eres un 7 o un 9 de Eneatipo ( pero de esto hablaremos más adelante) o si eres un perfecto Libra que también huye del conflicto. Llega un momento en el que hay que mirar de frente a la sombra (en el sentido más Junguiano) y dejar de echar balones fuera.

Lo que yo he comprobado hasta ahora es que no hay que dar nada por hecho cuando se trata de  mirar al otro. Querer profundizar en lo que me está re-cordando aquello que me desestabiliza ampliará este conocimiento sobre la otra persona y sobre mí misma. Hay todavía alguna lección por aprender que se resiste. Bien, acercarme al otro desechando las historias preconcebidas que nos contamos, me va a revelar una nueva percepción del mundo. La empatía me ayudará a no tomármelo como algo personal la próxima vez.  Lo que los budistas, sin hacer apología de nada, llaman Compasión. Cómo se activan patrones inconscientes cuando reacciono de manera inesperada me dará las pistas para seguir adelante.

El Eneagrama que define y describe los 9 tipos de personalidad con sus infinitos matices, nos sirve de guía también para reconocer desde dónde se construyen nuestros personajes y de la misma manera, el otro, protege con todo su empeño e intención su máscara. Esto enriquecerá mucho la relación porque sabremos como lidiar con las diferencias y llegar a acuerdos renovando contratos. Desde ese lugar de comprensión, la decisión de estar comprometido con la relación será de una manera consciente y se fortalecerá el vínculo, ya sea para afianzarla o para continuar por diferentes caminos. El vínculo nunca muere. Lo que si podemos cambiar es la forma de relacionarnos. Y lo más importante de todo, ¿cómo me relaciono yo conmigo misma?

Pues bien, ante una crisis de pareja, un Eneatipo 1 echará en cara todo aquello que el otro hizo mal, un 2 le tachará de desagradecido por no tener en cuenta todo lo que “yo he hecho por ti”, si dejas de tenerme en consideración y susceptible a la crítica, me giraré buscando que me valoren en otro sitio como eneatipo 3, mientras que el 4 rumiará de forma inconsciente “te voy a marear con mi montaña rusa emocional por no hacerme sentir especial”, el 5 intentará sentirse más desconectado refugiándose en sus libros y su sed de conocimiento, el 6 pondrá sobre la mesa la incertidumbre y los miedos que afloran por la falta de confianza, el 7 tendrá la excusa perfecta para seguir acumulando experiencias nuevas en otros lares, el 8 tendrá motivos suficientes para machacarlo porque se siente traicionado, y el 9 de forma agresiva pasiva le hará saber que no estaba conforme con algún acuerdo al que llegaron, pero que nunca se pronunció al respecto. Después de este banquete de personajes, con su correspondiente dimensión espiritual, celebremos señoras y señores la Diversidad. Todo parece encajar a la perfección para nuestro propio desarrollo evolutivo. Todos podemos registrar las diferentes reacciones como propias. Todos llevamos un pedazo de cada uno pues no hay eneatipos puros.

Empiezan a colorear así, el lienzo de la psique humana. Identificarse con un eneatipo lleva su tiempo, pero es sin duda, un viaje maravilloso de autodescubrimiento.

Si a este mapa que hemos trazado, le añadimos el estudio de la carta astral, y todo lo que la Astrología psicoevolutiva nos tiene que aportar, las dudas que pueden surgir a la hora de reconocerse se pueden ir aclarando. Uno tiene una idea de sí mismo que no siempre se corresponde con la realidad, por eso, mi consejo es consultar a las personas cercanas y que nos quieren para que nos devuelvan una imagen más objetiva. Pasará por sus filtros de igual manera, pero aquello en lo que coinciden la mayoría, habrá que tenerlo en cuenta para retratarme de la manera más fidedigna posible.

Os animo a investigar cómo se devanan las madejas de cada uno para deshacer nudos y cambiar las estrategias para empezar a vivir una vida consciente y llena de sorpresas.

María Eiwa

María Eiwa

Terapeuta transpersonal, coaching artístico & emocional, constelaciones familiares, eneagrama.

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